Tomamos muchas decisiones en nuestra vida diaria y esperamos que sean las correctas. Como padres, esperamos haberles dado a nuestros hijos las habilidades necesarias para tomar buenas decisiones. Cuando aplicamos la verdad a nuestras decisiones diarias, se convierte en sabiduría.
Hay varios puntos que todos debemos recordar al tomar decisiones. Por ejemplo, cada decisión es importante, ya que contribuye a nuestro carácter. Cada decisión tiene consecuencias y un costo. Cada decisión ofrece una lección.
Como padres, podemos ayudar a nuestros hijos a sentirse más cómodos al tomar decisiones ofreciéndoles opciones. Incluso dejar que un niño elija si usar la camisa roja o la azul fortalece su capacidad de decisión, una habilidad invaluable para los adolescentes cuyas decisiones tienen mayores consecuencias.
En naturaleza
Los búhos se han asociado con la sabiduría desde la época de los antiguos griegos. Utilizan sus agudos sentidos para recopilar información, lo que los convierte en excelentes cazadores. Las orejas del búho cornudo están dispuestas asimétricamente a ambos lados de la cabeza. Esto les permite localizar con precisión la ubicación exacta de un sonido, anotando cuándo lo percibieron en cada oído.
Los búhos también tienen ojos extremadamente grandes, tan grandes que no se mueven dentro de sus cuencas. En cambio, el búho cornudo puede girar la cabeza en un círculo casi completo, lo que le proporciona múltiples perspectivas. Sus grandes ojos también le permiten ver objetos en la oscuridad casi total. Al usar tanto el oído como la vista para recopilar la mayor cantidad de información posible, los búhos pueden tomar decisiones precisas, evitar el peligro y cazar presas con mayor éxito.
Momentos de enseñanza
Cada decisión que tomamos contribuye a forjar el carácter de una persona, de forma similar a como las pequeñas piezas de un vitral se unen para formar una gran obra maestra. Prueba esta versión de "vitral" para ilustrar el concepto. Necesitarás papel encerado, crayones viejos, un paño de cocina, un rallador de queso, un pelador o un sacapuntas, una plancha y cinta adhesiva.
Deja que tu hijo elija los colores de los crayones y use el rallador, el pelador o el moldeador para crear virutas. Extiende las virutas sobre una hoja de papel encerado y coloca la otra hoja encima. Cubre el papel encerado con un paño de cocina suave y, bajo la supervisión de un adulto, plancha las dos hojas juntas. Recorta y pega los bordes con cinta adhesiva para un acabado perfecto.
Si lo deseas, añade una cita, un rasgo de tu personalidad o una imagen favorita al centro del vitral. Forjar el carácter es como construir un vitral: se trata de una decisión a la vez.
Poniendo el carácter primero
El proyecto ¡Primero el Carácter! se inspira en el trabajo del Instituto de Formación del Carácter, una organización sin fines de lucro con sede en Oklahoma City. La información de ¡Primero el Carácter! se utiliza con autorización. Llame al 405-815-0001 para obtener recursos de ¡Primero el Carácter! o visite CharacterFirst.com.


