Es un hecho que la forma en que los padres discrepan, expresan su decepción y muestran enojo afectará la forma en que los hijos gestionan sus propios conflictos y emociones. La capacidad de resolver problemas, confrontar a otros cuando sea necesario y mantener límites, respetando la relación, requiere práctica y una intención comprometida.
¿Qué pasa cuando los padres discuten?
- Los padres pueden tener el hábito de defender sus posiciones a base de enfrentamientos.
- Es posible que los padres no se sientan respetados en la relación y estén demasiado enojados para trabajar juntos.
- Los padres pueden enfrentarse a circunstancias difíciles (como estrés financiero) y pueden necesitar una consulta profesional objetiva.
- Los padres podrían carecer de habilidades de comunicación efectivas. ¿Cómo afectan las discusiones constantes a sus hijos?
- Los niños dicen preocuparse cuando sus padres discuten. Los más pequeños se asustan y se angustian, mientras que los mayores se angustian y dan por sentado que sus padres se encaminan al divorcio.
- Los niños generalmente no abordan estas preocupaciones con sus padres, creyendo que no hablar de ello ayudará a que sus padres se olviden de los problemas.
- A veces los niños pueden tener rabietas, intentar ser pacificadores, iniciar peleas, empezar a lloriquear con frecuencia, querer quedarse en casa y no ir a la escuela para asegurarse de que todos estén bien o desarrollar dolores de cabeza y de estómago.
- Los niños permanecen emocionalmente hipervigilantes y se sienten indefensos cuando sospechan de la inestabilidad de sus padres.
¿Cómo pueden los padres modelar el desacuerdo con respeto?
- Dile a tu pareja que quieres posponer la conversación hasta que puedas controlar tus emociones. Después, pasen a un espacio privado.
- Escuche el punto de vista de la otra persona.
- Establecer contacto visual, manteniendo una expresión facial neutra.
- Exprese su propia posición con calma utilizando mensajes en primera persona, como: “Creo que…”
- Ofrezca pensar sobre la posición de la otra persona y llegar a un acuerdo si puede.
- Si se siente fuertemente en contradicción con lo que se propone, diga: "Me gustaría poder compartir su opinión sobre este asunto, pero no me conviene. Creo que tendremos que llegar a un acuerdo". Si empieza a discutir en presencia de su hijo, intente consultar su plan para tratar temas candentes.
Algunas ideas incluyen:
- Posponga las conversaciones hasta que los niños se duerman. O bien, envíe a los niños mayores a sus habitaciones.
- Preste toda su atención a la discusión. Hablar de un tema candente mientras se realizan varias tareas a la vez puede dar lugar a malentendidos.
- Acuerden no insultarse, no interrumpirse y no amenazarse.
- Modele su vida siguiendo el ejemplo de alguien a quien respete y que haya tenido éxito en sus relaciones.
- Busca ayuda profesional si te sientes estancado. Incluso los padres pueden trabajar para mejorar sus habilidades de autogestión emocional.
La comunicación respetuosa no sólo beneficiará al matrimonio, sino que puede influir en la forma en que sus hijos manejarán los desacuerdos con alguien a quien aman.
Phyllis VanHemert, M.Ed., LPC, Inc., trabaja con niños y adultos en las oficinas de Paul Tobin, Ph.D., PC y Ann Benjamin, M.Ed., Inc. Phyllis es consultora escolar y fundadora y directora de HorseSense of Oklahoma, que ofrece crecimiento y aprendizaje asistido por equinos para familias y grupos.


