Uno de mis eventos favoritos en los Juegos Olímpicos es la viga de equilibrio. La atleta no solo camina sobre el delgado bloque de madera, ¡sino que también baila! A veces se tambalea, lo que nos hace conscientes de que, independientemente de lo rutinaria que sea la ejecución, el equilibrio es fundamental. La atleta se detiene, reenfoca su atención y realiza un ajuste antes de continuar.
Como esto aplica a mi vida, cuando hay un tropiezo, siento la tentación de correr a terminar mi rutina. La presión por ser productiva no se limita solo a las mamás, sino que ellas suelen tener muchos roles y listas de tareas pendientes que entran en conflicto con el equilibrio interior. También tenemos un talento adicional que aportamos a la viga: somos multitarea.
Las mamás somos multitarea; es lo que hacemos. Nuestra capacidad de hacer muchas cosas a la vez nos convierte en la persona de referencia en casa, en el trabajo y en la comunidad. Es a la vez una fortaleza y una vulnerabilidad; puede desviarnos de nosotras mismas. En nuestra vida diaria, parece antinatural detenernos, reenfocarnos y hacer ajustes antes de continuar.
Estamos diseñados para gastar y recuperar energía para un equilibrio saludable. Para combatir el estrés, necesitamos relajarnos. Las señales de estrés crónico sin recuperación son: falta de sueño, irritabilidad, dificultad para controlar el estado de ánimo, olvidos, palpitaciones y mala nutrición. Este es el "bamboleo" para quienes no son atletas; es una señal para incorporar tiempo de recuperación a la rutina.
Si eres como la mayoría de las mamás, tienes un calendario: en la nevera, en el coche, en el bolso. Este calendario detalla el ritmo de la familia y guía la minivan en la dirección correcta. También deberías usarlo para planificar tu tiempo de recuperación. En esta etapa de tu vida, ¿qué necesitas para recuperarte del estrés diario? Las mamás con niños pequeños suelen necesitar dormir. A medida que los niños crecen, la necesidad de tiempo a solas es apremiante. Cuando los adolescentes se preparan para empezar, las mamás necesitan tranquilidad y tiempo para planificar.
Estos son los puntos de partida: identifica una necesidad básica. Anótala en el calendario. Si la anotas como una cita, es más fácil priorizar el plan. Una vez que establezcas una necesidad básica, implementa este nuevo horario durante dos semanas. Observa tu estado de ánimo, tu energía y tu salud general. ¿Cuántos días seguiste el plan? ¿Qué resistencia encuentras? ¿Qué te impide cuidarte? ¿Qué puedes hacer para solucionarlo? Después de eliminar las barreras de tu plan básico de recuperación, considera el autocuidado a otro nivel.
Ahora que piensas con más claridad, quizás sientas soledad por tus amigos, el deseo de perder peso o un pasatiempo postergado. Cada persona responde de forma diferente a estas preguntas más profundas, pero debes detenerte, reenfocarte y hacer ajustes antes de continuar.
En otras palabras, mamás, siempre habrá más que exigirles, más cosas por hacer, más necesidades que satisfacer. Una mamá sana es una mamá equilibrada. Su familia agradecerá el tiempo que se dediquen después de ver los beneficios, no antes. Permítanse este año buscar el equilibrio, paso a paso, reconociendo que son la persona indicada para lograrlo. Recuerden a la atleta: no solo camina por la barra de equilibrio, sino que también baila. ¡Este año espero que bailen!
La Dra. Lisa L. Marotta es psicóloga de servicios de salud en las Oficinas de Asesoramiento y Consultoría de Paul Tobin, Ph.D., y Ann Benjamin, M.Ed. ccoffices.com.


