No hay nada más alegre y gratificante que la paternidad: desde hacer viajes familiares y ayudar a nuestros hijos a superar retos hasta animarlos mientras desarrollan sus talentos y persiguen sus sueños. Dicho esto, los padres también pasamos por periodos de preocupación, tristeza y agobio.
Si alguna vez te sorprendes gritándoles a tus hijos con más frecuencia de lo habitual, temiendo el despertador las mañanas de colegio o recordando la libertad que tenías (y que probablemente dabas por sentada) antes de ser padres, no estás solo... y no tienes por qué sentirte culpable. Son sentimientos y pensamientos naturales que todos experimentamos de vez en cuando a lo largo de la crianza, pero no tenemos por qué quedarnos estancados en ellos.
Las exigencias de la crianza pueden ser abrumadoras y desafiantes: la pérdida de tiempo personal y vida social, el estrés financiero de cubrir las necesidades básicas de los hijos y financiar sus aficiones, la sensación general de agobio que supone anteponer las necesidades de los hijos a las propias, y mucho más. No es de extrañar que a veces nos sintamos infelices y estresados. La verdadera pregunta es: ¿Cómo podemos los padres afrontar eficazmente estos periodos de insatisfacción y salir adelante?
Comience con estas tres estrategias:
- Practica la autocompasión¿Sabías que avergonzarte por tener pensamientos y sentimientos normales solo los empeora? Un enfoque más efectivo es aprovecharlos como una oportunidad para reflexionar sobre tus dificultades, ser amable y compasivo contigo mismo, y tener un diálogo interno positivo. Elige una frase como "Estoy haciendo lo mejor que puedo, y eso es suficiente por ahora", escríbela si es necesario y repítela cada vez que te sientas abrumado. Puede que al principio te suene un poco cursi, ¡pero te prometo que funciona! Y antes de que te des cuenta, no tendrás que recordártelo: ¡te hablarás con amabilidad y compasión por defecto!
- Establecer expectativas realistas. Ningún padre es perfecto, pero a menudo tenemos expectativas poco realistas sobre cómo debemos comportarnos y qué podemos lograr en un día, lo que solo añade más frustración, agotamiento y decepción. ¿Un mejor enfoque? Reevalúa tus expectativas, descarta las que no sean realistas y reemplázalas con expectativas más razonables. Acepta que a veces te quedarás corto, pero eso no te convierte en un mal padre. Te convierte en... humano.
- Prioriza tu propio cuidado personal. Debido a que los padres lidiamos con un sinfín de responsabilidades, nuestro autocuidado a menudo queda relegado a un segundo plano. Sin embargo, es crucial que nos reservemos un tiempo para relajarnos y rejuvenecer. Si te parece una meta ambiciosa, ¡comienza con 5 a 10 minutos cada vez! Recuerda: el autocuidado no es egoísta ni un lujo; es esencial para tu bienestar como padre, y tu familia se beneficiará. La realidad es que tienes que... “piensen de nuevo sobre los incrementos de precio” Tiempo para el autocuidado; no surge de la nada. Así que revisa tu agenda y encuentra tiempo para una actividad diaria o semanal que te recargue las pilas para que puedas ser el mejor padre o madre posible para tus hijos.
En definitiva, los sentimientos de soledad, infelicidad y agobio son parte normal de la experiencia humana, especialmente para los padres. Sin embargo, con un poco de autocompasión, expectativas realistas y un poco de autocuidado, desarrollarás resiliencia y te sentirás más realizado como padre o madre.
Michael Dickerson es el director ejecutivo y fundador de Dickerson Consulting Group LLC , una consultora especializada en recursos humanos, salud mental y bienestar laboral. Michael cuenta con un certificado en Psicología Positiva Aplicada del Flourishing Center de Nueva York, una de las instituciones líderes a nivel mundial en este campo. Es autor del libro «Struggle Well at Work» (Supera las dificultades en el trabajo).


