Ahora que se acercan las fiestas, los cuidadores estamos más ocupados que nunca. La columna de este mes es un mensaje que ya se ha transmitido, pero vale la pena repetirlo. Es hora de repasar cómo podemos evitar que la situación se descontrole. Es hora de recordar que es posible llevar una vida equilibrada. ¿Pero cómo? Tengo algunas sugerencias.
Una vida equilibrada empieza por priorizarte a ti misma, lo cual puede parecer egoísta considerando todas las responsabilidades que debes cumplir como esposa, madre, hija, empleada o empleadora, amiga o voluntaria. Y si una mujer encuentra tiempo para el autocuidado, es probable que escuche preguntas como "¿Debería?", "¿No puedo?" o "¿Cuándo terminaré todo?", ya sea de ella misma o de alguien que la haya llevado a cuestas.
Las fantasías de autocuidado para las mujeres suelen traducirse en deseos de tratamientos de spa, siestas ininterrumpidas o escapadas cortas. Pero el autocuidado es mucho más que eso. Incluye aspectos como elegir un estilo de vida saludable: qué comer, cuánto dormir, si hacer ejercicio o no. El autocuidado también implica autocompasión, establecer límites y comprender bien lo que realmente se valora.
La autocorrección nunca es más necesaria que cuando vemos la intensidad y la rapidez con la que las mujeres viven sus vidas. Comprometerse demasiado es como ser el conductor de un tren desbocado. Demasiado ir, hacer y dar nos hace sentir fuera de control. Si no estamos emocional, física y espiritualmente agotadas, es probable que nos inunde la culpa por lo que no estamos haciendo y a quién hemos decepcionado.
¿Qué debemos hacer?
La solución no es fácil. Cuidarse exige concentración y desarrollar determinación, pero funciona. Primero, comprométete a ser responsable de tu vida. Sé firme, toma las riendas. Recuerda que eres el conductor y que tú decides la velocidad de tu tren.
Empieza con compromisos y tareas diarias. Evalúa cada tarea. Si la obligación no cumple con los criterios de autocuidado efectivo (ver el punto n.° 3 en la barra lateral), deja de hacerla. En su lugar, considera algo que te brinde alegría, placer o relajación, como yoga, una siesta, un paseo corto, jardinería o lectura. Cambiar el exceso de trabajo por actividades divertidas o relajantes te revitalizará, te ayudará a controlar el estrés y te hará sentir mejor. Y lo que es más importante, priorizar el autocuidado significa que te convertirás en un mejor cuidador de ti mismo y de tus seres queridos.
Recuerda, no te comprometiste demasiado de la noche a la mañana, así que puede que te lleve un tiempo liberarte de algunos compromisos. Una vez hecho el trabajo, comprométete a no volver a tus antiguas costumbres desequilibradas.
Pero tengo que…
¿Sobreestimas cuánto te necesitan los demás? Reducir las distracciones innecesarias es más fácil antes de que todos estén agotados. Con la llegada de la agitada temporada navideña, es hora de revisar tus habilidades de autocuidado.
Lo más importante es que este consejo debe estar en lo más alto de tu lista de deseos para la Navidad de 2010: prométete que el 24 y 25 de diciembre vivirás el presente. Disfrutarás del tiempo con tu familia, tus hijos y tus amigos. Estas fiestas solo pasarán una vez.
Consejos para un autocuidado eficaz:
- Vigila tu agenda y no la sobrecargues.
- Elimina elementos de tu agenda que no cumplan tu propósito.
- Antes de agregar un elemento a su agenda, pregúntese si:
– te beneficia, es divertido o relajante,
– es necesario para llevar adelante su misión o sus valores,
– beneficia a su familia o satisface las necesidades de su familia,
– beneficia o satisface sus necesidades profesionales
- Sea implacable con las tareas que asuma.
- Delega tareas a los miembros de tu familia.
- Pide ayuda cuando la necesites.
- Di “No” sin culpa y dilo en serio.
Allyn Evans (TheAlertParent.com) es un autor publicado, orador profesional y consultor que reside en Still Water.


