Cómo criar adolescentes, publicación a publicación - Revista MetroFamily
Revista MetroFamily

Dónde los padres de OKC encuentran diversión y recursos

Cómo criar adolescentes, publicación a publicación

by Amy L. Foreman

Tiempo de leer: 2 minutos 

Crecer hoy en día no es muy diferente a cuando yo era joven. Solo que ahora todo está en línea y dejas una huella digital que te acompaña. La mayoría de estos chicos no entienden la importancia de mantener las cosas fuera de internet. Una publicación equivocada y cualquier futuro que tuvieras planeado se esfuma, como por arte de magia.

Pero quizás la mayor diferencia no radica solo en lo que está en juego, sino en el público.

Nosotros también cometimos errores, solo que sin público.

Los niños de hoy crecen rodeados de multitudes invisibles, donde cada momento puede ser compartido, juzgado, recibido "me gusta" o ignorado. Y esta exposición constante no solo moldea sus decisiones, sino también su autoestima. Una publicación que no recibe suficiente atención puede sentirse como un rechazo. Un comentario dicho en broma puede quedar grabado en la mente. ¿Y la presión por mostrar una vida perfecta y cuidadosamente planificada? Es una carga pesada para cualquiera, especialmente para un niño que aún está descubriendo su identidad.

Y como padre, especialmente como uno que cría a tres adolescentes, puedo decirles que esta etapa de la crianza no es para los débiles de corazón.

Existe un constante dilema entre darles independencia y protegerlos de un mundo que ahora parece más ruidoso que antes. Quieres confiar en ellos, pero a la vez te preocupa en silencio qué decisiones tomarán cuando no estés presente. Dudas sobre cuánto decir, cuándo intervenir y cuándo dejar que aprendan por las malas.

Algunos días, sientes que estás criando a tus hijos a ciegas, guiándolos a través de algo que tú nunca tuviste que afrontar.

Ya no se trata solo de proteger sus oportunidades futuras. Se trata de proteger su autoestima.

Porque cuando todo es público, resulta más difícil tener momentos privados de crecimiento, de esos en los que uno se equivoca, aprende y sigue adelante. Sin esos momentos, los errores pueden llegar a parecer permanentes.

Así que hablamos. Les recordamos. Nos preocupamos un poco. Y esperamos que aprendan a detenerse, a pensar, no solo en lo que publican, sino también en cómo les podría hacer sentir después.

Porque crecer no ha cambiado tanto como el escenario en el que se desarrolla, y ahora mismo, ese escenario nunca se apaga del todo.

más historias