“Nosotras, las madres, estamos aprendiendo a marcar nuestro éxito como madres con el vuelo cada vez más prolongado de nuestras hijas”. ~ Letty Cottin Pogrebin
Siempre es fascinante ver a mi hija hacer cosas que nuestros familiares han hecho, cosas que nunca ha presenciado, pero que son instintivas. Cuando está en el suelo jugando, se sienta de la misma forma extraña que yo siempre; cuando sale a caminar, siempre estornuda dos veces, igual que su abuelo. Cuando está nerviosa, se frota las manos, igual que mi madre. La genética es un tema fascinante, y uno que he estado estudiando especialmente el último año.
Este último año, desde que mi hija cumplió cuatro años, ha sido, como mínimo, caótico. Desde que estaba en mi vientre, la he estudiado atentamente, asegurándome siempre de saber qué pasa por su dulce cabecita. Bueno, este último año, parece que he fracasado en la mayoría de los casos al intentar entender qué le pasa, qué piensa y, lo más importante, por qué hace lo que hace.
Una conclusión importante a la que he llegado es que su mente funciona de forma muy parecida a la mía. Cuando está en apuros, se queda en blanco y no puede responder ni a la pregunta más sencilla. Yo siempre tuve problemas con eso de pequeña, así que he aprendido a tratarla igual que me trataban a mí cuando eso ocurría. Además, detesta estar en apuros y oír la frase «Estoy decepcionada de ti». Esa frase la ha hecho llorar más que el castigo de ciertos juguetes. Por suerte, puedo contar con los dedos de una mano las veces que se la he dicho. También he aprendido que, cuando le dan instrucciones por primera vez, hay que tenerle muchísima paciencia y explicárselas con cuidado. Después de la primera vez que le enseñan algo, nunca lo olvida.
Dicho todo esto, fue reconfortante darme cuenta de que parte de su manual ya está escrito. ¿Quién mejor para saber cómo tratarla y lograr que entienda lo que intento enseñarle que cómo aprendo mejor y aprecio que me traten? Honestamente, he estado complicando demasiado la maternidad, como hago en muchos otros aspectos de mi vida, y ha sido completamente innecesario. También me ayuda a tener más paciencia para manejar otras cualidades suyas que me cuestan mucho más entender.
Creo que, como padres, cada uno a su manera, nos esforzamos al máximo para criar eficazmente a nuestros hijos y que alcancen su máximo potencial. Siempre me encanta hablar sobre la crianza de los hijos con padres de todas las edades. Podemos aprender muchísimo unos de otros.
¿Qué consejo le daría a los padres para que aprendan la mejor manera de que sus hijos aprendan?


