Mi hija cumplirá cuatro años en un par de semanas y cada día me sorprende (y me entristece) lo rápido que está creciendo. Parece que fue ayer cuando tenía en brazos a esta bebé de tres kilos y medio.
Todos los padres con los que he hablado a lo largo de los años me han dicho que, con solo parpadear, tu hijo ya es mayor. Esta afirmación ha resultado especialmente cierta este último año. De los tres a los cuatro años, su vocabulario ha aumentado muchísimo y parece mejorar cada día. Ha estado usando palabras como "delicioso", "ridículo" y "sí, claro". Ese es el lado positivo de la historia.
El lado negativo de que esta pequeña esté creciendo y hablando tan bien es que también ha empezado a mentir. Al principio, pensé que solo ocurría porque no sabía la diferencia entre la creatividad en el juego y la vida real, pero en las últimas semanas he descubierto que sí la entiende. Estoy haciendo todo lo posible por cortar esto de raíz pronto y rápidamente, pero todavía no lo he conseguido.
Explicarle (con tanto detalle) por qué mentir está mal ha caído en saco roto, además de castigarla con castigo y privarla de sus juguetes favoritos. ¿Cuál es la mejor manera de abordar esta situación? Me encantaría saber qué han hecho otras madres y padres para corregir este problema.


