Estoy segura de que mi familia no es diferente a la mayoría en lo que respecta a la cantidad de actividades en las que participamos, pero una cosa que he notado desde que comenzamos la educación en casa es que hay tantas cosas que NECESITAMOS hacer y tantas oportunidades increíbles que QUEREMOS hacer, que no pasa mucho tiempo hasta que nuestro calendario se llena y esta mamá se siente abrumada y un poco estresada.
Otra cosa que noté es que cuando empiezan las clases es cuando todo parece ponerse en marcha. Así que no solo volvemos a la rutina escolar, sino que también intentamos incluir todo tipo de actividades y eventos que no hemos hecho en más de tres meses. ¿Cómo podemos adaptar nuestro horario? Aquí les dejo algunos consejos que me han resultado útiles.
- Redacta un cronograma que contenga todo lo que es absolutamente necesario hacer.. Tiempo para la escuela, las tareas del hogar, la iglesia, las citas con el médico, las citas con la terapia, cualquier evento recurrente o lo que sea absolutamente esencial para las rutinas de su familia.
- Añade cualquier actividad que consideres importante, pero no necesariamente obligatoria. Voluntariado, citas para jugar, etc.
- Haz una lista de las actividades y eventos que tu familia QUIERE hacer. Prioriza esas actividades/eventos. Esto puede incluir el costo, las fechas, la hora, etc.
- ¡Aprende a decir “NO”!
No me refiero a tus hijos ni a tu esposo. Claro que debemos saber dónde poner límites dentro de nuestra familia y con qué frecuencia nos comprometemos, pero me refiero a personas, grupos y demás fuera de la familia. ¡No podemos hacerlo todo, y eso está bien! No dejes que te hagan sentir culpable por no asistir a todos los eventos o reuniones de la cooperativa, a todas las clases/prácticas o a todos los eventos de voluntariado. Todas esas cosas son importantes y debemos intentar cumplir con todos nuestros compromisos, pero a veces la vida nos obliga, ¡y eso está bien!
Haz todo lo posible por comunicarte con la gente en cuanto te des cuenta de que no puedes cumplir con algo o, como ya mencioné, "¡simplemente di NO!". ¡No pasa nada! ¡Lo prometo! Por alguna razón, la gente asume que, como estamos en casa con nuestros hijos todo el día, tenemos todo el tiempo del mundo o que nuestro horario es súper flexible. Para algunos, puede que sea así, pero para muchos, tenemos una agenda bastante establecida que ya está bastante llena, y sin previo aviso puede ser difícil añadir algo, sobre todo a última hora.
Así que aprende a decir: «No. Lo siento, no estoy disponible en ese momento». O: «¿Hay otro momento en el que podamos reunirnos o hay algún otro aspecto de esto que pueda ayudar?». O: «Lo siento, pero nuestro presupuesto no nos lo permite este mes».
Sea cual sea tu razón, sé honesto y directo. No hay vergüenza en tener un presupuesto. No hay vergüenza en decir que no. Al fin y al cabo, somos humanos.


