El mes pasado, dediqué mi blog del Día de la Madre a mi mamá y compartí lo que he aprendido de ella a lo largo de los años. Así que, en honor al Día del Padre, es apropiado compartir lo que he aprendido de mi papá.
Al reflexionar sobre lo que aprendí de ambos, hay una gran diferencia entre ellos. Creo que para ser una persona integral, es fundamental tener ambos. Y por eso, esta niña de papá tiene muchísima suerte.
1. Dios siempre es primeroMi padre se convirtió al cristianismo a los treinta y tantos, y creo que por eso nunca ha dado por sentado su conexión espiritual. Tener padres cristianos fue algo que siempre aprecié, pero nunca comprendí del todo lo afortunada que fui al crecer en una familia espiritual y temerosa de Dios. De niña, daba por sentado que todos iban a la iglesia y adoraban a Dios. ¡Qué sorpresa me sorprendí al crecer y comprender la verdad! Mi familia siempre oraba en la mesa, tenía devocionales familiares y participaba activamente en la iglesia. La importancia de poner a Dios primero es fundamental para transmitirle esta enseñanza a mi hija.
2. Termina lo que empiezas. No importaba si empezaba un proyecto de arte tonto o un curso universitario; si lo empezaba, lo terminaba. Para mí, esa es una lección muy importante que la gente debe aprender y agradezco que la haya grabado en mí, porque como adulta, veo a gente empezar y dejar cosas en un instante; abandonar algo cuando se vuelve difícil. Para mí, eso nunca ha sido una opción.
3. La autocompasión apestaMis hermanos probablemente pondrán los ojos en blanco al leer esto, porque los tres escuchamos esa frase de mi padre tantas veces que es imposible contarlas. Pero es cierto. Compadecerse de uno mismo no sirve de nada. Nos enseñaron que si algo sale mal o fracasas, hay que sacudirse el polvo y volver a intentarlo.
4. Equilibrio entre trabajo y vida personal. Mi padre es controlador aéreo jubilado, y ahora que soy mayor, me doy cuenta de la magnitud y el estrés que debió de sufrir. Aunque de pequeño, nunca supe que trajera el estrés laboral a casa (o lo disimulaba muy bien), lo que me ha inspirado mucho a hacer lo mismo. Su horario de trabajo era bastante agotador y a veces tenía que trabajar turnos nocturnos, pero de alguna manera nunca se perdía un recital de piano, un partido de sóftbol ni un programa escolar. Todavía recuerdo un imán en el refrigerador de mis padres que decía: "Lo más importante para dedicarle a tus hijos es tiempo". Estoy totalmente de acuerdo.
5. Ética laboralEn 1981, hubo una huelga nacional de controladores aéreos que incluyó una huelga, en la que mi padre no participó. En aquella época, había mucha presión social entre los controladores para que fueran más numerosos, pero mi padre no intervino. Gracias a eso, pudo conservar su trabajo cuando los que se marcharon fueron despedidos. No debió ser fácil para él, pero sabía que tenía que ser fiel a sí mismo y hacer lo necesario para conservar su puesto. Irónicamente, me ocurrió una situación laboral similar que no fue exactamente una huelga, sino que tenía dos límites trazados y todos querían que la gente eligiera. Opté por ser neutral y aprendí eso gracias a la situación de mi padre.
6. Mejorate siempre. Mi papá tiene más de setenta años y sigue en su búsqueda de superación personal. Siempre está buscando nuevos temas para discutir en la clase de escuela dominical para adultos que imparte en la iglesia; aprendió a usar la computadora por su cuenta e incluso compró recientemente Rosetta Stone para aprender español. Siempre ha enseñado que uno nunca puede dejar de aprender ni de superarse, y sin duda predica con el ejemplo.
7. Ahorra tu dineroDesde que entendí lo que era el dinero, me lo decían una y otra vez. Cada vez que quería un juguete, un conjunto, lo que fuera, me lo repetían una y otra vez. Pensándolo bien, fue una lección maravillosa porque me enseñó que las cosas no me las regalan. Tuve que trabajar para conseguirlas. A los 16 años, tuve que conseguir un trabajo para ahorrar para mi primer coche. Mis padres pagaron la mitad, pero querían que aprendiera a ahorrar para algo por mi cuenta. No me gustó en aquel momento, sobre todo porque a muchos de mis amigos les regalaron coches nuevos para sus quince años. Sin embargo, a día de hoy, sigo trabajando duro para conseguir todo lo que quiero comprar, y así lo aprecio mucho más.
Esta lista no les cuenta ni de lejos todo lo que he aprendido de mi papá, pero he incluido lo que considero más importante. Sigo aprendiendo de él constantemente. Créanme, tenerlo a él y a mi mamá es algo que nunca he dado por sentado, ni daré por sentado. Siempre he dicho que el mundo sería mucho mejor si todos tuvieran a mis padres de pequeños. Y en mi mundo, les aseguro, siempre lo ha sido.
¿Qué te ha enseñado tu padre y qué has transmitido a tus hijos? A todos los maravillosos papás, ¡les deseo un Feliz y Bendecido Día del Padre!


