Todos hemos soñado con ellos. Muchos los hemos visto. Pero ¿cómo los criamos? Me refiero a hermanos que se llevan bien. Esos hermanos y hermanas misteriosos que disfrutan de estar juntos y se apoyan mutuamente.
Si bien no existe una varita mágica que haga que nuestros hijos dejen de discutir, existen algunas técnicas para fomentar una relación cordial, incluso amistosa. Al fin y al cabo, sus hijos se querrán mucho después de que ustedes se hayan ido.
- No compararLa mayoría de los expertos coinciden en que los padres no deben enfrentar a los hermanos. Y, hagas lo que hagas, no elijas a un favorito. Cuidado con frases tan temidas como «Tu hermana nunca…» o «¿Por qué no puedes hacer lo que hace tu hermano…?». Jane Isay, autora de «Mamá todavía te quiere más», afirma que esos comentarios solo sirven para avivar la competencia. «Los niños no culpan a sus padres por la injusticia, sino que desarrollan resentimiento hacia sus hermanos».
- Manténgase fuera del camino. Intenta no involucrarte demasiado en las discusiones de tus hijos, a menos que haya lesiones físicas o burlas crueles. Aprender a cooperar y a resolver problemas es una habilidad importante en la vida, y se aprende mejor resolviéndolos con los hermanos. Isay cita a una mujer adulta que recuerda haberse mordido el brazo de niña y luego culpar a su hermana. Así que no des por sentado que sabes lo que traman tus hijos. Puede que necesiten ayuda para resolver un conflicto, pero intenta no tomar partido. Y no culpes al mayor por no saberlo, ya que esto le genera una presión excesiva y resentimiento.
- La actitud lo es todoNo des por sentado que la rivalidad entre hermanas es algo natural. Vikki Stark, MSW, entrevistó a más de 400 mujeres, adolescentes y niñas sobre su relación para su libro, My Sister My Self. "Descubrí una y otra vez que las hermanas cercanas provenían de familias que priorizaban mucho la relación", explica. "Era una cultura familiar: son hermanas, se tienen la una a la otra para depender de por vida y esperamos que tengan una relación cercana".
Katie Allison Granju, madre de cinco hijos y autora de "Criatura con apego", ha descubierto que la mejor manera de construir una buena relación entre hermanos es tener una expectativa básica en la familia de que serán amigos. Granju explica: "Veo familias donde los padres constantemente comentan sobre la rivalidad y los celos entre hermanos, y mamá y papá parecen avivar los posibles 'problemas' entre hermanos desde la primera infancia". Animar a los hijos a ver a sus hermanos como aliados cercanos los une de una manera fundamental.
- Actividades y oportunidadesInvite a sus hijos a los juegos y actividades de sus compañeros. Involucrelos en la vida del otro para que se aprecien mejor. "Vamos a las actividades de nuestros compañeros, participamos juntos y, como padres, nos apoyamos mutuamente, así como a nuestros hijos", comenta Patricia Walters-Fischer, madre de dos hijos. Sus hijos no solo van, sino que también se apoyan mutuamente, animándose antes de un partido o espectáculo importante y dándose consuelo cuando las cosas no salen bien. Los niños no necesitan ir a todos los eventos, pero deben saber de qué se trata.
En familia, jueguen o manténganse activos. Hay una razón por la que las noches de juegos familiares están ganando popularidad: fomentan el trabajo en equipo y un sano espíritu de competencia. Cuando las familias dedican su tiempo a llevar a los niños de una actividad a otra, pierden la sensación de unidad y se convierten en un grupo de individuos.
El Dr. Mark Sharp, psicólogo familiar e infantil, considera que cualquier cosa que ayude a los niños a identificarse como parte de una familia es especialmente útil. "Las tradiciones y los rituales familiares, estas experiencias crean un vínculo. Eso ayuda a crear un sentido de identidad compartida que los hace sentir más unidos". No olviden dejar que sus hijos se aburran juntos. El aburrimiento suele fomentar la creatividad y la imaginación, y a veces obliga a los hermanos a pasar tiempo juntos.
- tareas conjuntasDe vez en cuando, asigne a sus hijos algo que tengan que hacer juntos: lavar el coche, rastrillar las hojas o lavar y secar los platos. El Dr. John Duffy, psicólogo clínico y autor de "El Padre Disponible", recuerda una familia que siempre asignaba tareas a otros: "Ya fuera lavar los platos, pasear al perro o sacar la basura, al menos dos hermanos participaban. Al hacerlo, los padres crearon una situación en la que la cooperación era imprescindible, y sus hijos realmente han estado a la altura".
Isay también recuerda haber crecido y pasar los veranos en una cabaña sin agua corriente. Ella y su hermano tenían que lavar los platos todas las noches, incluyendo ir a buscar agua, calentarla, lavar y secar. Odiaban cada minuto de aquello, así que inventaron canciones de protesta, lo que terminó fortaleciendo su relación. Es algo que ambos recuerdan y de lo que se ríen incluso ahora.
- ConversacionesLas reuniones familiares permiten a los miembros de la familia hablar con seguridad y comodidad sobre los problemas o conflictos que sienten con sus hermanos o hermanas. Todos deben poder hablar y se espera que todos escuchen. Es el momento perfecto para planificar eventos familiares, hablar sobre oportunidades, resolver conflictos y felicitar.
A lo largo de la semana, busquen oportunidades para seguir compartiendo y animándose mutuamente. Los padres no deben tener reparos en compartir buenas noticias, frustraciones y logros con sus hijos. Asimismo, se debe animar a los niños a hablar con frecuencia sobre las actividades del día.
- Vacaciones No subestimes el valor de unas vacaciones familiares para reunir a los hermanos. Los efectos pueden ser temporales, pero cuando los niños están fuera de su zona de confort, lejos de sus amigos y obligados a pasar tiempo juntos, sorprendentemente suelen disfrutar el uno del otro.
No tiene por qué ser nada elaborado. De hecho, una acampada de fin de semana ofrece una de las mejores oportunidades para trabajar juntos, pasar tiempo juntos, divertirse y experimentar algo nuevo. Además, elimina los aparatos tecnológicos a los que los niños están tan acostumbrados.
¿Y si eso no funciona? Para algunas familias, incluso con las mejores intenciones y acciones, nada funciona. Sus hijos parecen disfrutar de estar en constante conflicto, chismes y discusiones. Puede que sean unos años difíciles para ti, pero Isay ofrece un rayo de esperanza: «El hecho de que se peleen de niños no tiene nada que ver con cómo se llevarán de adultos».
Laura Amann es una escritora independiente con cuatro hijos. La mayoría de las veces, sus hijos se llevan de maravilla. Pero no siempre.


