Encontrando la verdadera satisfacción - Revista MetroFamily
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Encontrar la verdadera satisfacción

by Kaye Wilson

Tiempo de leer: 2 minutos 

Recientemente celebramos el Día de la Madre. ¿Qué es lo que más deseas, como madre o padre, para tus hijos? Es una pregunta que puede parecer fácil de responder: quieres que sean felices, que tengan una vida plena y libre de peligros y tragedias. Sin embargo, si se te pide definir exactamente qué significa eso, la respuesta no es tan fácil de articular. Después de todo, ¿qué hace feliz a una persona?

Esto me recuerda algo que mi esposo y yo descubrimos hace muchos años, al principio de nuestro matrimonio. Cada fin de semana intentábamos pensar en cosas divertidas que hacer. Cuanto más intentábamos "divertirnos", más difícil nos parecía. No es que no disfrutáramos simplemente estando juntos, pero de alguna manera teníamos la idea de que cada fin de semana tenía que ser "especial". No recuerdo exactamente cómo sucedió, pero de alguna manera llegamos a la conclusión de que cuanto más buscas la felicidad, menos capaz eres de encontrarla. Esto se debe seguramente a que estamos hechos a imagen de Dios: estamos hechos para trabajar, servir y amar, para involucrarnos en cosas fuera de nosotros mismos. La única verdadera satisfacción que obtendremos no será la de encontrar formas de complacernos a nosotros mismos, sino la de involucrarnos en cosas que importan a largo plazo.

Si aquí es donde reside la verdadera satisfacción, entonces comprar más, adquirir más, ganar más, obtener más, ver más, siempre nos dejará con una sensación de vacío. Tenemos la solemne obligación hacia nuestros hijos de vivir de una manera que les muestre lo que verdaderamente vale la pena, no simplemente hacerlos “felices” o asegurarnos de que siempre “se diviertan”.Es una inversión: es costosa en cuanto al tiempo y la paciencia que debemos dedicar, y nunca podremos hacer justicia a la labor si hacemos caso a quienes nos dicen que merecemos tiempo para nosotros. La verdadera satisfacción no proviene de buscar buenos momentos; proviene, en cambio, de entregarse a algo más grande que nosotros mismos. En el Día de la Madre, es especialmente oportuno recordar el costo de invertir en la vida de nuestros hijos y dar gracias a Dios por nuestras madres, que hicieron lo mismo por nosotros.

 

 

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