En el mundo actual de tabloides, escándalos y noticias impactantes, la discreción es un rasgo del que rara vez oímos hablar. La discreción proviene del latín discretio, que significa "separar". Aplicar la discreción implica separar las palabras, acciones y actitudes que podrían tener consecuencias indeseables. En realidad, es un conjunto de rasgos de carácter; por esta razón, la discreción puede considerarse un rasgo de carácter avanzado.
Ejercer la discreción implica recurrir a muchos otros rasgos de carácter, como el autocontrol para evitar decir lo primero que se nos ocurra, la creatividad al considerar alternativas y la responsabilidad de tomar la decisión correcta para todos. El respeto por nosotros mismos y por los demás es fundamental en todos estos elementos. Si bien fomentamos la discreción, conviene dedicar un tiempo a revisar los demás rasgos que contribuyen a este complejo rasgo de carácter.
En naturaleza
Un zorro rojo es un buen ejemplo de discreción. Los zorros pueden recorrer seis metros de una sola zancada. Aunque son más rápidos que los sabuesos, que suelen cazarlos, se cansan con facilidad y deben confiar en la astucia más que en la resistencia para burlar a sus perseguidores. El zorro rojo ofrece muchas analogías útiles para ilustrar la discreción. Los zorros eligen sus pasos con cuidado, al igual que una persona discreta elige sabiamente sus palabras. Usan sus patas para huir del peligro, al igual que una persona discreta se aleja de las invitaciones a hacer el mal. Los zorros mantienen su pelaje limpio y ordenado, al igual que una persona discreta cuida sus modales. Los zorros usan sus oídos para escuchar las advertencias, al igual que quienes son discretos escuchan las críticas.
Declaraciones de voluntad
- Elegiré mis palabras con cuidado.
- Practicaré buenos modales.
- Escucharé las críticas.
- No me burlaré de los demás.
- Rechazaré cualquier invitación a hacer lo malo.
Si una de las afirmaciones de "Lo haré" destaca más en su familia que las demás, concéntrense en ella y pónganla como meta para que todos trabajen juntos. Comenten cómo cada una de las afirmaciones de "Lo haré" subraya el respeto por uno mismo y por los demás. Organicen una reunión diaria (quizás durante la cena) para que cada miembro de la familia comparta ejemplos de cómo ponen en práctica su "Lo haré".
Momentos de enseñanza
Aprender a no interrumpir mientras otros hablan es un reto para muchos niños. Requiere paciencia, autocontrol y discreción. Al animar a los niños a esperar su turno para hablar, recuerde que suelen imitar el comportamiento que observan a su alrededor. Para asegurarse de no interrumpir a los demás y escuchar atentamente lo que dice la otra persona, los buenos oyentes rara vez interrumpen.
Algunos expertos recomiendan agradecerle al niño con antelación por no interrumpir. Por ejemplo, si estás a punto de hacer una llamada, podrías decir: «Gracias por jugar tranquilamente mientras hablo por teléfono».
Además, analiza si tu reacción a las interrupciones es efectiva o si, inconscientemente, al responder a ellas, estás alentando a tu hijo a interrumpir. A veces, admitir que necesitamos cambiar nuestro propio comportamiento es la parte más difícil de una crianza eficaz.
La competencia puede despertar el interés de los niños por cosas que, de otro modo, podrían resultar aburridas. Si quiere oírles decir "por favor" y "gracias" con más frecuencia, considere registrar cuántas veces dicen esas palabras y, al final del día, ofrézcales un premio por cortesía. La recompensa no tiene por qué costar nada: elegir el plato principal de la cena puede ser todo un privilegio. Si aborda la tarea con diversión y entusiasmo, sus hijos encontrarán oportunidades creativas.
Recursos
El conocido cuento del niño que gritó lobo nos recuerda que la discreción siempre es la mejor opción. Para entretenerse, el joven pastor da la alarma de que un lobo amenaza al rebaño de ovejas. Los aldeanos acuden en su ayuda dos veces, solo para descubrir que el niño había mentido. Cuando aparece un lobo de verdad, la gente ignora sus súplicas y las ovejas se dispersan. Se nos dice que la moraleja de esta historia es que nadie cree a un mentiroso, ni siquiera cuando dice la verdad.
Libros a tener en cuenta
- Armadillo Tattletale De Helen Kettman, explora la difícil situación de un armadillo que se dedica a escuchar a escondidas y difundir rumores. Este libro infantil ilustra con humor las consecuencias de no ser discreto, tanto en acciones como en palabras.
- 365 buenos modales que los niños deben conocer: juegos, actividades y otras formas divertidas de enseñarles etiqueta Sheryl Eberly ofrece un enfoque diario sobre buenos modales que hacen de la cortesía una prioridad.
Casi todos los personajes infantiles populares tienen un libro sobre modales. Desde Dora y Clifford hasta Bob Esponja y los Osos Bernstein, elige el que más le guste a tu hijo y úsalo como punto de partida para hablar sobre la discreción.


