¿Alguna vez has estado cerca de una persona que siempre parece ser positiva y alentadora?
Hace poco conocí a Cody McCoy, un joven de 30 años con una forma de autismo. En lugar de permitir que su discapacidad le haga compadecerse de sí mismo, Cody es un ejemplo inspirador y positivo para todos los que tuvieron la suerte de conocerlo.
Se esfuerza por hacerse amigo de los demás y es posible que sea la persona más popular de Noble, Oklahoma. Cody se graduó de la preparatoria y espera con ansias sus reencuentros. Casi dondequiera que va, ve a alguien conocido porque es muy amable con todos.
Cuando pasas tiempo con Cody, ves que cada día de tu vida es una aventura emocionante que atesoras y celebras. Él ve lo bueno en las personas y siempre busca la oportunidad de decirle algo bonito a alguien.
De hecho, cada día, Cody tiene en la cabeza una lista de personas a las que llama para preguntarles cómo les va el día y darles unas palabras de aliento. Si escucharas una de estas llamadas, oirías a Cody decir cosas como: "Lo entiendo" y "¡Bueno, no pasa nada!".
Algunas personas no saben nada de nadie en todo el día, pero gracias a Cody, saben que son importantes para alguien. Es un regalo increíble que Cody comparte con el mundo cada día. Es una lección de humildad verlo y maravilloso conocerlo.
Me hace pensar en cómo a veces, en mi propia vida, me dejo vencer por el desánimo y pierdo de vista la simple belleza de estar vivo. Cody podría haberse refugiado en la ira o haber elegido cualquier otra reacción ante su discapacidad, pero cada día decide marcar la diferencia en la vida de quienes lo rodean.
Me siento honrado de conocer a este joven increíble. Espero ser como él algún día.
¡Gracias Cody, por darle al mundo el maravilloso regalo de “tú”!


