Pensé que tendríamos más tiempo. Más tiempo para la cursiva, para los sonidos de las letras, para la suma. Más recreos, arte.
Creaciones, proyectos STEM. Más asambleas los viernes, tiempo en el centro y escritura de libros. Pensé que podría darte un fuerte abrazo con lágrimas en los ojos en mayo para agradecerte, una vez más, el increíble impacto que has tenido en mis hijos este año. Para decirte que has influido no solo en quiénes son ahora, sino también en quiénes se convertirán.
No habrá graduación de kínder. No habrá excursiones de primavera. No habrá té del Día de la Madre, ni del Día del Padre, ni pasteles para los padres. No habrá fiestas de fin de curso. No habrá oportunidad de mostrarles un poco de mi agradecimiento con una tarjeta de regalo para su restaurante local favorito y una invitación para que disfruten de un descanso y tiempo con su familia después de un excelente trabajo este año escolar.
Mis hijos están desconsolados por estar sin ti el resto del año. Pero creo que mi corazón está aún más roto porque he visto todas las maneras, grandes y pequeñas, visibles e invisibles, en que los has amado. Les compraste pizza para celebrar el buen comportamiento de tu clase. Les permitiste un abrazo diario, un poco tonto, instigado por cierto niño revoltoso. Creaste los Viernes Gastronómicos para ampliar sus horizontes y su disposición a probar cosas nuevas. Les ofreciste abrazos, viniste a fiestas de cumpleaños, me enviaste correos electrónicos los fines de semana para asegurarte de que mi pequeño enfermo se sintiera mejor. Tú...
Los ayudaste a procesar grandes emociones. Me ayudaste a procesar grandes emociones. Hiciste que la escuela fuera divertida. Hiciste que el aprendizaje fuera divertido. Te quedaste hasta tarde. Llegaste temprano. Sacrificaste tu tiempo y dinero para amarlos tanto.
Soy un pobre sustituto de profesor comparado contigo, pero seguiré adelante con confianza porque me enseñaste cómo. Sí, leeremos, trabajaremos en esos conceptos matemáticos para los que dijiste que estaban listos, seguiremos con el reconocimiento de letras y nos aseguraremos de incluir ciencias porque dijiste que les encantaba experimentar. Pero sobre todo, los amaré mientras aprenden como tú.
Como su madre, sé lo increíbles que son mis hijos. Pero a veces se me olvida cuando discuten, se quejan de la cena que preparé, se niegan a encontrar sus zapatos. Qué suerte que justo tuviéramos sus reuniones de padres y maestros para que pudieras recordarme lo mágicos, aventureros y curiosos que son estos niños.
Me recordaste cuánto les encanta aprender, qué materias les interesan más, cuánto disfrutan haciendo preguntas y encontrando respuestas. Me recordaste que son tesoros. Me recordaste que soy una madre buena y capaz.
Aunque te extrañaremos muchísimo, siempre estarás presente en nuestros pensamientos. Tu trabajo con mis bebés puede que haya terminado este año, pero tu impacto, en ellos y en mí, durará toda la vida. Gracias.


