Noviembre es un mes interesante. Ya no es otoño, pero aún no es invierno. Ya no empieza el curso escolar, pero aún no nos hemos adaptado a la rutina. No es hasta finales de mes que noviembre cobra personalidad, ya que marca el inicio de la temporada de vacaciones.
El período que culmina con la emoción del nuevo año escolar y el inicio de las vacaciones puede resultar largo y aburrido para muchos niños, aunque solo sean unas semanas. A pesar del breve respiro de Halloween, no es raro escuchar a un niño o adolescente expresar falta de interés en las tareas escolares o insatisfacción con sus amigos. Claro que esto puede volver a ocurrir en marzo o abril, pero es menos desconcertante para los padres en esta época porque entendemos que el año está a punto de terminar y todos empiezan a sentirse un poco hartos.
Es cierto que noviembre parece un poco temprano en el calendario escolar para que un niño se queje, pero en muchos sentidos nuestros hijos son el producto de una vida impulsada por la estimulación electrónica (en pantallas de todos los tamaños), la socialización constante (en forma de citas para jugar) y una crianza muy involucrada (¿eres un padre helicóptero?). La mayoría de los niños (si no todos) no tienen una capacidad bien desarrollada para sentirse cómodos y felices cuando no están entretenidos... y la escuela no suele ser tan entretenida.
Sin embargo, aprender a gestionar con éxito los momentos menos emocionantes de la vida es una habilidad importante que todo niño debe aprender. La capacidad de afrontar la falta de estimulación le ayudará a su hijo a tener un buen desempeño en las clases aburridas pero necesarias de la secundaria y la universidad, a resistir un primer trabajo monótono y a esperar pacientemente en largas filas en una tienda o en un largo viaje en coche o avión.
A continuación, se presentan tres maneras de ayudar a su hijo a aprender a desenvolverse bien en situaciones o momentos poco emocionantes. Practicar estas estrategias hará que los momentos aburridos sean menos desagradables para su hijo y, aún más importante, para usted.
- Resiste la tentación de rescatar: Cuando tu hijo se aburra, no siempre te ofrezcas a ser su compañero de juegos. A veces es mejor que descubra cómo entretenerse con juguetes, juegos o su imaginación.
- Cultivar la independenciaExiste una correlación directa entre la satisfacción y la independencia. Un niño que tiene la capacidad de aprender y usar habilidades de vida apropiadas para su edad (servir leche, atarse los zapatos, bañarse, hacer la tarea solo, llamar a un amigo) tendrá muchas más probabilidades de sentirse capaz de lidiar con el tiempo libre y el aburrimiento.
- Pantallas límite: Sé que lo has escuchado cientos de veces, pero aquí tienes otra razón para limitar el tiempo que pasas frente a pantallas (televisión, computadora, teléfono, videojuegos) a un máximo de dos horas al día. Los niños que dependen de las pantallas para entretenerse tienen muchas menos probabilidades de desenvolverse bien en un restaurante, en la playa, en una tienda o en cualquier otro momento donde no haya pantallas disponibles.
Una vez que tu hijo aprenda a sentirse bien incluso cuando la vida no es emocionante, te sorprenderá lo mucho más feliz y contento que estará. Y, por supuesto, ¡esto también tendrá un impacto directo en tu propia satisfacción! ¡Feliz noviembre!
La Dra. Susan Bartell es la psicóloga familiar número uno de Estados Unidos. Puede obtener más información sobre ella en www.drsusanbartell.com.


